Consulta adultos 75+
(Psicogerontología y Neuropsicología para adultos 75+)
Consulta para adultos 75+
(Psicogerontología y Neuropsicología)
Ofrecemos atención presencial y online para adultos 75+ y sus familias, con intervenciones especializadas en:
- Evaluación neuropsicológica y cognitiva
- Intervención psicológica en procesos de envejecimiento
- Trabajo con deterioro cognitivo y demencias
- Regulación emocional y adaptación a cambios vitales
- Orientación y apoyo a familias y cuidadores
Trabajamos de forma personalizada, respetando su historia y potenciando sus recursos en cada etapa.
Ansiedad en adultos 75+
La ansiedad en adultos 75+ presenta características específicas que requieren una comprensión especializada. Cambios vitales como la jubilación, pérdidas significativas o modificaciones en la salud física pueden desencadenar o intensificar síntomas ansiosos. En esta población, la ansiedad frecuentemente se expresa a través de manifestaciones somáticas —dolores, dificultades respiratorias, molestias gastrointestinales— lo que puede dificultar su identificación.
El aislamiento social y la reducción de la movilidad pueden amplificar estos síntomas, generando un ciclo que afecta al bienestar general. Sin embargo, la ansiedad en esta etapa vital responde bien a intervenciones especializadas.
Abordaje terapéutico
La intervención psicológica adaptada a las necesidades específicas de adultos 65+ constituye el eje fundamental del tratamiento. Trabajamos con técnicas cognitivo-conductuales ajustadas a esta etapa vital, que pueden complementarse con apoyo farmacológico cuando lo indica el médico responsable.
Es fundamental fortalecer la red de apoyo social, ya que las relaciones significativas contribuyen de forma importante a la reducción de la ansiedad. La práctica de técnicas de regulación emocional, el ejercicio adaptado a las capacidades de cada persona y la participación en actividades con sentido personal mejoran la calidad de vida y reducen los síntomas ansiosos.
El enfoque se centra en potenciar los recursos personales de cada individuo, reconociendo su experiencia vital y trabajando desde sus fortalezas para recuperar el equilibrio emocional.
Depresión en adultos 75+
La depresión en adultos 75+ con frecuencia no se identifica adecuadamente, al confundirse con cambios propios del envejecimiento. Sin embargo, la depresión a cualquier edad es una condición que requiere atención especializada y que puede afectar significativamente la calidad de vida.
Las manifestaciones pueden incluir tristeza persistente, pérdida de interés en actividades que antes resultaban placenteras, fatiga, alteraciones del sueño y dificultades de concentración o memoria —estas últimas a veces malinterpretadas como signos de deterioro cognitivo.
Diversos factores pueden contribuir a su aparición: el aislamiento social, pérdidas significativas, cambios en los roles vitales o la convivencia con enfermedades crónicas. Comprender estos elementos es fundamental para un abordaje efectivo.
Intervención especializada
El trabajo con depresión en adultos 75+ requiere un enfoque adaptado a las características de esta etapa vital. La intervención psicológica, que puede incluir terapia cognitivo-conductual u otras modalidades según las necesidades de cada persona, constituye un pilar fundamental. Cuando es necesario, esta intervención se complementa con tratamiento farmacológico prescrito por el médico responsable.
Fortalecer las conexiones sociales, promover la participación en actividades significativas y mantener un nivel de actividad física adaptado a las capacidades de cada persona contribuyen de forma importante al bienestar emocional.
Es esencial que tanto familias como profesionales estén atentos a las señales de depresión en adultos 75+, reconociendo que esta condición no es una consecuencia inevitable del envejecimiento, sino una dificultad que responde bien a la intervención apropiada. El objetivo es recuperar el bienestar emocional, potenciando los recursos personales y la capacidad de cada individuo para encontrar sentido y satisfacción en esta etapa de la vida.
Trauma en adultos 75+
Las experiencias traumáticas en adultos 75+ pueden tener su origen tanto en vivencias pasadas no procesadas como en acontecimientos recientes: caídas, enfermedades graves, pérdidas significativas o situaciones de amenaza. Estos eventos pueden generar síntomas de estrés postraumático que incluyen recuerdos intrusivos, hiperactivación del sistema nervioso, evitación de situaciones o recuerdos, y alteraciones en el estado de ánimo.
En esta etapa vital, las experiencias traumáticas pueden tener un impacto particular, interfiriendo en la capacidad para disfrutar del presente y mantener relaciones significativas. Sin embargo, el cerebro conserva su capacidad de procesamiento y reorganización a cualquier edad, lo que permite trabajar eficazmente con estas experiencias.
Intervención especializada en trauma
El trabajo con trauma en adultos 75+ requiere un abordaje respetuoso, sensible y adaptado a las características de esta etapa vital. En Iubilate Psicología trabajamos con Brainspotting, una modalidad terapéutica específica para el procesamiento de experiencias traumáticas que permite acceder y trabajar con el material emocional de forma profunda y eficaz.
Esta intervención puede complementarse con otras aproximaciones según las necesidades de cada persona. El fortalecimiento de la red de apoyo social resulta fundamental, ya que el aislamiento puede intensificar el impacto del trauma.
Crear un espacio terapéutico seguro donde la persona pueda procesar sus experiencias a su propio ritmo es esencial. El objetivo es facilitar la integración de estas vivencias, reducir su impacto en el presente y recuperar la capacidad de conexión con el bienestar y las relaciones significativas. Las personas en esta etapa vital cuentan con recursos valiosos —experiencia, perspectiva vital, capacidad de resiliencia— que potenciamos durante el proceso terapéutico.
El duelo en adultos 75+ adquiere características particulares, ya que esta etapa vital frecuentemente implica la pérdida de personas significativas: pareja, amigos de toda la vida, hermanos o incluso hijos. Estas pérdidas pueden acompañarse de cambios en roles, capacidades o autonomía, generando un proceso de duelo complejo.
Las manifestaciones pueden incluir tristeza profunda, sensación de vacío, alteraciones del sueño y del apetito, dificultades de concentración, y disminución del interés por actividades. En ocasiones, el duelo puede complicarse por la acumulación de pérdidas en un período breve o por la presencia de otras dificultades simultáneas.
Acompañamiento en el proceso de duelo
El trabajo con duelo en adultos 75+ requiere un espacio terapéutico donde la persona pueda expresar y procesar sus emociones sin juicio, respetando su ritmo y su forma particular de transitar este proceso. No existen tiempos establecidos ni formas «correctas» de elaborar un duelo; cada persona lo vive desde su historia, sus recursos y su contexto.
La intervención psicológica facilita la expresión emocional, ayuda a dar sentido a la pérdida y acompaña en la construcción de una nueva realidad sin la persona fallecida. Trabajamos también con Brainspotting cuando hay aspectos traumáticos asociados a la pérdida.
El apoyo social resulta fundamental. Los espacios de encuentro con otras personas que atraviesan procesos similares pueden proporcionar comprensión, validación y sentido de pertenencia. Mantener conexiones significativas y encontrar actividades con sentido personal contribuye al proceso de elaboración del duelo.
El objetivo no es «superar» la pérdida —las personas significativas permanecen en nuestra historia— sino aprender a vivir con ella de una forma que permita seguir conectando con el presente, honrando el vínculo perdido mientras se encuentra un nuevo equilibrio vital.





